25 nov. 2011

200 páginas y un vals


Un libro es el mejor amigo de las neuronas que habitan en el cerebro, siempre están a la espera de que leas una línea más de esa bonita historia de amor que dejó Shakespeare, las últimas páginas de Drácula o el desenlace de la Odisea. Neuronas que bailan al compás de las palabras, novelas que bailan un vals, mientras concentras todos tus sentidos en 200 páginas, que se deslizan por tus dedos cada noche.

Un libro es el mejor amigo del hombre porque en él encuentra todo lo que en este llamado "mundo" no ha encontrado;y sin apenas darse cuenta lo vive bajo su edredón o sobre su sillón de descanso ( de viaje para algunos).

Un libro también hace amigos. Llegas al autobús leyendo otro libro más de Albert Espinosa, esos que tanto te hacen reflexionar y evadirte del mundo; a pocos metros un hombre te observa y todo acaba en una conversación sobre literatura, una crítica periodística. ¿Puede pasar eso con el cine o la música? Quizás algún día te cruces con un hombre que ve una película en su iPad o iPhone, pero la música ya se ha acostumbrado a los cascos. Sólo un libro puede hacer amigos en un autobús o en tren cercanías porque el título envía un mensaje indirecto que atraviesa miles de miradas cuando emprendes tu viaje.
El hombre que te observa opina sobre la obra, pero hay que tener cuidado con aquéllos que te cuentan el final o te aconsejan que no vale nada, mejor averiguarlo por uno mismo. Eres un joven lector en autobús que por magia de uno de los libros de tu vida, has chocado con un controlador aéreo que trabaja en el aeropuerto del Altet; y a partir de entonces, descubres la opinión de uno de estos trabajadores que tanto vistes en los informativos.

Un libro es el gran amigo que ayuda sobre la visión de la realidad...

5 nov. 2011

La poesía huye...


La poesía huye, a veces, de los libros para anidar extramuros, en la calle, en el silencio, en los sueños, en la piel, en los escombros, incluso en la basura. Donde no suele cobijarse nunca es en el verbo de los subsecretarios, de los comerciantes o de los lechuguinos de televisión (Joaquín Sabina)


La vida sería más sentida si la perspectiva del ser humano fuera la lírica, la prosa y la literatura. Un papel de comisaría convertido en poesía, una carta al director escrita en prosa y con adjetivos; o un pedido de mercancías al estilo de las antiguas Gacetas; esta vez, con un dibujo al carboncillo de cada producto, un dibujo personal y que transmita sin necesidad de palabras técnicas. Caminar un día de domingo y cruzarse con una poesía escrita en la pared blanca de la calle "melancolía" que tanto sintió Sabina en sus conciertos. Llegar a un supermercado y que los precios pasen a ser octosílabos, algunos unidos por sinalefas y otros con colores vivos. Saludar a las 8 de la mañana a esa persona querida con un "buenos días princesa", esa frase que tan feliz hizo a los protagonistas en la Vida es Bella.

Porque si la vida sintiera como muchos han sentido...como muchos han plasmado con palabras, lienzos, notas musicales...