5 nov. 2011

La poesía huye...


La poesía huye, a veces, de los libros para anidar extramuros, en la calle, en el silencio, en los sueños, en la piel, en los escombros, incluso en la basura. Donde no suele cobijarse nunca es en el verbo de los subsecretarios, de los comerciantes o de los lechuguinos de televisión (Joaquín Sabina)


La vida sería más sentida si la perspectiva del ser humano fuera la lírica, la prosa y la literatura. Un papel de comisaría convertido en poesía, una carta al director escrita en prosa y con adjetivos; o un pedido de mercancías al estilo de las antiguas Gacetas; esta vez, con un dibujo al carboncillo de cada producto, un dibujo personal y que transmita sin necesidad de palabras técnicas. Caminar un día de domingo y cruzarse con una poesía escrita en la pared blanca de la calle "melancolía" que tanto sintió Sabina en sus conciertos. Llegar a un supermercado y que los precios pasen a ser octosílabos, algunos unidos por sinalefas y otros con colores vivos. Saludar a las 8 de la mañana a esa persona querida con un "buenos días princesa", esa frase que tan feliz hizo a los protagonistas en la Vida es Bella.

Porque si la vida sintiera como muchos han sentido...como muchos han plasmado con palabras, lienzos, notas musicales...

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