13 jun. 2012

El mejor momento

Si la felicidad llegara a nuestras vidas en el primer minuto en que nos atamos a las responsabilidades, el mundo sería aburrido. Sería algo como, ya tengo la felicidad y ¿ahora qué? El sentido de la vida es luchar para que lleguen las cosas por sorpresa y cuando menos te lo esperas. ;)

En muchos momentos de nuestra vida nos hacen la pregunta "incertidumbre" (así la llamo yo): ¿Eres feliz?
A veces lo tenemos muy muy claro porque acabamos de ser seleccionados para un importante trabajo o el año de carrera nos ha salido redondo; o simplemente acabamos de conocer a un nuevo amor. Sin embargo, la felicidad viene y va, sí, nos acostumbramos a tener cierto nivel de felicidad y cuando hay alguna carencia o problema ¡Chas! desaparece. Pero lo más importante, lo que motiva a una persona a seguir hacia delante es el querer encontrar esa sensación otra vez, querer ser feliz de nuevo y que los problemas se solucionen, luchar hasta el final por aprobar un examen que no logramos superar porque la vida es eso: un examen tipo test cuyas preguntas son los días que pasan y tenemos un cronómetro en la mano izquierda mientras escribimos con un lápiz todo lo que vamos aprendiendo, las metas que alcanzamos, todos los problemas que superamos y todo lo que sentimos. Porque ese examen se supera y además antes de que se acabe el tiempo.


Cuando sentimos la felicidad no queremos que se vaya, pero cuando no está sólo deseamos ese momento en que tu sobrino de 3 meses te mira fijamente y te sonríe o cuando la pequeña de 2 años te llama gritando de alegría para que le hagas feliz un rato dibujando cosas que nunca había imaginado. La felicidad es despertar y tener infinitas ganas de levantarse para conseguir los siguientes momentos de alegría que constituyen la felicidad.

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